...de un Conquistador de Mariposas!
Un día de San Patricio, como hoy, empecé a escribir esta novela críptica. Me tomó más de cinco años escribirla, y dos más corregirla. Hace solo un año me atreví a ponerla a la venta en la plataforma de Amazon, versión digital, donde se encuentra disponible, en espera de que alguien se atreva a descubrir los secretos de nuestro mapa genético y descifrar las códigos.http://www.amazon.com/Carmen-Socorro-Ariza-Olarte/e/B00GB10890/ref=ntt_athr_dp_pel_pop_1
Este es el link en donde podrán encontrarla en la plataforma de Amazon, si no lo pudiesen abrir, les sugiero buscar por el nombre de la novela, Mapa Genético de un Conquistador de Mariposas en Google.
A manera de abrebocas, y en celebración del día de San Patricio, les anexo a continuación el párrafo inicial de mi Mapa!!
¿A qué hora se acaban
las horas?
Anoche, noche de
Saint Patrick, desperté con un extraño repicar de campanas dentro de mi cerebro
anunciando el fin del día. Circulando
dentro de aquella acompasada
permutación de sonidos, regresaron a mi mente adormilada las historias de
MaríaSantina Mutis, mi prima-hermana. Con la primera campanada atrapé dos ideas
sueltas que habían revoloteado a mi alrededor por las casi veinticuatro horas
que ahora se agotaban aquí, en el pequeño reino de la Europa del Norte donde él
y yo moramos. Instante de interpolación de sonidos durante el cual, sin oponer
más resistencia, decidí danzar al ritmo del “Efecto Mariposa” que ha venido
causando una serie imparable de consecuencias secundarias alrededor mío.
La primera idea me
llegó con el aura de la mañana a manera de MSN Messenger, encarnada en
una inquieta mariposa tricolor, que con su aletear profundizó en la historia
personal de mi bisabuelo paterno Patricio Cano (primera vez que escuché
llamarlo por su nombre de pila). La segunda me la trajo Eolo a través de las veletas de los
noticiarios: la celebración, alrededor del mundo desarrollado,
del día de Saint Patrick. Dos cosas aparentemente nimias que llegadas a mí,
casi simultáneamente, me hicieron despertarme electrizada, con la firme convicción de tejer una novela de
acontecimientos verídicos, tan impredecibles como inasibles... ¿Para qué
guardar secretos en el mundo de la tecnoinformática cuando hasta las llamadas
confidenciales de los príncipes y sus amantes se hacen públicas, y cualquier hijack o experto en criptografía cuántica —dado el caso de que me
volviese famosa— podría invadir mi
cuenta, y no sólo leer toda mi correspondencia sino hasta chantajearme abusando
de mi lengua de trapo archivada en Google?
Fue a la tercera campanada que até los
cabos sueltos, y, con parsimonia, me
solté de los brazos del hombre con el que he hecho el amor hasta alcanzar el
éxtasis que despejó toda mi red de conexiones intercraneales. Desnuda y
penetrada de su olor, he corrido a sentarme frente a mi laptop para comenzar a escribir la crónica de esta serie probada de
convergencias. Suele sucederme que, dentro de los impulsos nerviosos que me
asaltan de súbito, cuando estoy en trance, escuche voces que me dan una que
otra clave, y que como ahora me obligan a sumarme al caos producido por un leve
blandir de alas... ¡Bodhicitta...! En medio de la oscuridad el impulso
eléctrico se ha expandido hasta iluminar
los picos más altos del árbol de la vida que corona mi cerebelo...
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