Celebrando los 25 años de Internet:
El Ojo de la Chapa y♫Two to
Tango♫
Escrito por Carmen Socorro
Ariza-Olarte
♪♪♪Me
chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪ y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y
engañamos♪♪♪two-three-four to tango... se dirían los protagonistas de, ésta, tu
propia interpretación de un tango ♪♪♪Me
chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪ y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y
engañamos♪♪♪two-three-four to tango.
Uno de estos días, según me cuentas, escuchaste una
entrevista que le hicieron en la tele holandesa a uno de los jornalistas de The
Guardian involucrado en el caso Snowden. Habló, dices, un poco de la
personalidad de Snowden y de cómo fue que ellos recibieron los archivos, pero
de todo lo que dijo lo que te quedó sonando por lo parádojico, fue que dichas
revelaciones habían cambiado radicalmente el mundo. Tuviste que volver a pensar
que quizás sos, o bien bastante rápido, o bien bastante lento, y que hay un algo
que todavía no agarras. Quizás tú me lo puedas explicar con plastilina, me
dijiste. Y me recordaste una frase que escribí hace como ocho años en mi novela
Mapa
Genético de un Conquistador de Mariposas que dice así: ¿Para qué guardar secretos en el mundo de la
tecnoinformática cuando hasta las llamadas confidenciales de los príncipes y
sus amantes se hacen públicas, y cualquier hacker o experto en criptografía
cuántica –dado el caso de que me volviese famosa- podría invadir mi cuenta, y
no solo leer toda mi correspondencia, sino hasta chantajearme abusando de mi
lengua de trapo archivada en Google? Y eso lo escribiste hace ya ocho años,
cuando todavía no había aparecido Assange ni había estallado el escándalo de ‘News
of the World’ en Inglaterra; tiempos aquellos en los que por más desinformado
que se estuviera era imposible pasar por alto Watergate o las llamadas eróticas
del príncipe Carlos a Camila.
Así, al final lo único tal vez nuevo de todo el rollo
es que el tango del momento no solo se baila para cazar terroristas, chismes
faranduleros y husmear en la vida del ciudadano común, sino que también se mete
en las conversaciones privadas de los duros: presidentes, primeros ministros y,
mejor dicho, hasta las de Dios si se descuida. Yo no sé, me dijiste, pero para
mí no tuvo nada de revelación, y me imagino que para ti menos. Y la verdad es
que a mí tampoco me parecieron nada extraordinarias las revelaciones. Si desde
niña escuché decir mil veces en todos los ámbitos que los teléfonos estaban
chuzados, y que las organizaciones de inteligencia colombiana escuchaban y
sabían todo de todo el mundo, qué no harán ahora, cuando de verdad ya no se
trata de un grupo de estudiantes revolucionarios? Y pues si chuzaban el de mi
casa que era un monstruo negro gigante que siempre estaba ocupado porque éramos
diez hijos cada uno con su noviecita/o y su larga cola de amigos/as, más las
visitas que nos llegaban a diario de la provincia y tenían que hacer llamadas
de larga distancia (un algo más o menos imposible si recuerdo bien el 09)
más las dos empleadas que aprovechaban
cuando estaban solas para pegarse al teléfono, Las muy muerganas, como sé que
decían en ese entonces mi mamí, tías y/o hermanas; porque eso sí pa’qué, así
era la vida, y por eso una -con su inocencia de niña que se las sabía todas por
andar oyendo las conversaciones ajenas, sin chuzar a nadie- se decía, Pero qué
querrán saber, si lo único que van a oír
es telebobelas, y en eso los venezolanos están a la vanguardia.
Y de verdad que muy inocentes tendríamos que ser si a
estas alturas no supiésemos que vía-vía, a través de las diferentes redes y
demás, alguien, en un no sé dónde y por no se sabe qué, nos vigila. Quizás sea
porque como literata y escritora mi imaginación vuela más rápido que la luz,
que hace ya muchos años, desde cuando aprendía prehistoria y leía en los
mataburros de mis hermanos cómo nuestros antepasados empezaron a inventar
maneras de enviarse mensajes utilizando el humo, señales que luego se cambiaron
por mensajeros de las distintas coronas que iban a caballo por los caminos de
herradura, quienes igual eran interceptados por los enemigos y usados luego
como trofeos de guerra y también como cebos; porque eso de las comunicaciones
siempre ha sido clave. Famosa siempre ha sido la manera como en la Segunda
Guerra Mundial los aliados trataban de interceptar las comunicaciones de los
Nazis y viceversa; además de que hacerle fotos a los poderosos cuando están en
sus alcobas privadas con sus amantes, también es histórico; hay por cierto una
escena en la serie Da Vinci’s Demons, en la que Leonardo utilizando el juego de
los espejos refleja en el cielo de Florencia la imagen de un juez fornicando
con un cerdo, ups! Lo hace para chantajearlo y así obligarlo a declinar los
cargos de sodomía y bestialismo que los enemigos de los Medici hicieron en su
contra: la de Da Vinci. Así pues, cuando leí ‘1984’, entendí que la metáfora
del Big Brother es más real que todos los servicios de inteligencia juntos; por
lo mismo las revelaciones no me han parecido nada del otro mundo; quizá lo que
realmente cambio es que antes los unos le echaban el pato a los otros y ahora
les está quedando más difícil, por cuanto todo sale a la luz más rápido que la
luz misma. Y ya es un hecho irrefutable que cada país tiene su propio servicio
de inteligencia que además de espiar a sus propios ciudadanos también espía al
resto, en un balada más siniestra de lo que uno se imagina, enmarcada dentro de
un Two to tango y ♪♪♪Me chuzas♪♪♪te
chuzo♪♪♪y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y♪♪♪ engañamos♪♪♪two-three-four to
tango
¿Pero entonces para qué tanto escándalo? Elemental, te
dije, así nos meten miedo. Y es que las redes aparte de ser un medio perfecto
para espiar, también han servido para desbordarlo todo. Tanto que ya hasta los
más poderosos del Globo están saturados; pues ya no pueden ni decir ni mantener
las mentiras, ni menos poner lejos del alcance de una webcam a las/los amantes
secretos, o, amigos íntimos; y, cerca o lejos, siempre habrá por lo menos un
bloguero que los desmienta; o un hacker que se les meta también en la
habitación privada. Entonces para controlar la cosa lo mejor es sembrar miedo;
digo que me están espiando para poder defenderme espiando a la vez e ir por ahí
señalando con el dedo y así, controlar la información en las redes de Internet,
pretendiendo que hay libertad. Pues lo de la democratización de la información
suena muy bonito, pero es muy peligroso: aparte de que ya hasta los datos
privados de tu cuenta bancaria están al servicio de las empresas de marketing y
otras agencias, por el otro lado todo el mundo pensando y opinando altera el
sistema y nos hace vulnerables... así que... ♪♪♪Me chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪no y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y
engañamos♪♪♪two-three-four to tango.
Sí, ya ves, fue precisamente esa novela de Belén Gopegui
que compramos en una pequeña librería de Ámsterdam, el día que tuviste que ir a
la Embajada Americana a renovar tus documentos, la que nos ha hecho mantener
tapado, ya no el ojo de la chapa, pero si el de la webcam. En Acceso no Autorizado, Belén cuenta cómo
los hackers se las ingeniaban para meterse hasta en la cama con los políticos
más prominentes de España. Y aunque es pura ficción y la novela al final se
enreda en sus propias redes, la historia tenía su lado cierto, En esos días el sistema integrado de interceptación de
telecomunicaciones se encontraba operativo[...]Desde diferentes salas
distribuidas por todo el país, usuarios autorizados de las fuerzas y cuerpos de
seguridad del Estado accedían a la información almacenada en los dos centros de
monitoreo[...]*
Sí, aunque sean otros tiempos, y vivamos en el siglo
XXI, la cosa es igual que en la época de las cavernas, y la historia ha dejado
de ser historia para convertirse en la torta esa de la que habló Nietzsche, en
la cual aquel que tenga el dominio de las comunicaciones y la información, no
ya de los caminos de herradura pero si de las redes, tendrá una buena parte del
pastel en su mano. Así que, aunque vivamos en tiempos extraordinarios, tampoco
es que lo de las chuzadas sea algo novedoso; a mí se me antoja hasta más viejo
que el último tango en París, Bailamos?!
♪♪♪Me chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪ y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y engañamos♪♪♪
two-three-four to tango, Mira a ver a quién le toca hoy bailarlo o, mejor, mira
bien con quién te tocará bailarlo, porque eso de la Libertad. Igualdad y Fraternidad
son nomás palabras que, dichas en francés, suenan de lo más sexy y
bonito...www...bla-bla-bla.
Carmen Socorro Ariza-Olarte
*Belén Gopegui, Acceso
no Autorizado, Literatura Mondadori, Barcelona 2011
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