miércoles, 12 de marzo de 2014

CUMPLEAÑOS DE INTERNET!


Celebrando los 25 años de Internet:

El Ojo de la Chapa y♫Two to Tango♫

Escrito por Carmen Socorro Ariza-Olarte

♪♪♪Me chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪ y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y engañamos♪♪♪two-three-four to tango... se dirían los protagonistas de, ésta, tu propia interpretación de un tango ♪♪♪Me chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪ y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y engañamos♪♪♪two-three-four to tango.

Uno de estos días, según me cuentas, escuchaste una entrevista que le hicieron en la tele holandesa a uno de los jornalistas de The Guardian involucrado en el caso Snowden. Habló, dices, un poco de la personalidad de Snowden y de cómo fue que ellos recibieron los archivos, pero de todo lo que dijo lo que te quedó sonando por lo parádojico, fue que dichas revelaciones habían cambiado radicalmente el mundo. Tuviste que volver a pensar que quizás sos, o bien bastante rápido, o bien bastante lento, y que hay un algo que todavía no agarras. Quizás tú me lo puedas explicar con plastilina, me dijiste. Y me recordaste una frase que escribí hace como ocho años en mi novela Mapa Genético de un Conquistador de Mariposas que dice así: ¿Para qué guardar secretos en el mundo de la tecnoinformática cuando hasta las llamadas confidenciales de los príncipes y sus amantes se hacen públicas, y cualquier hacker o experto en criptografía cuántica –dado el caso de que me volviese famosa- podría invadir mi cuenta, y no solo leer toda mi correspondencia, sino hasta chantajearme abusando de mi lengua de trapo archivada en Google? Y eso lo escribiste hace ya ocho años, cuando todavía no había aparecido Assange ni había estallado el escándalo de ‘News of the World’ en Inglaterra; tiempos aquellos en los que por más desinformado que se estuviera era imposible pasar por alto Watergate o las llamadas eróticas del príncipe Carlos a Camila.

Así, al final lo único tal vez nuevo de todo el rollo es que el tango del momento no solo se baila para cazar terroristas, chismes faranduleros y husmear en la vida del ciudadano común, sino que también se mete en las conversaciones privadas de los duros: presidentes, primeros ministros y, mejor dicho, hasta las de Dios si se descuida. Yo no sé, me dijiste, pero para mí no tuvo nada de revelación, y me imagino que para ti menos. Y la verdad es que a mí tampoco me parecieron nada extraordinarias las revelaciones. Si desde niña escuché decir mil veces en todos los ámbitos que los teléfonos estaban chuzados, y que las organizaciones de inteligencia colombiana escuchaban y sabían todo de todo el mundo, qué no harán ahora, cuando de verdad ya no se trata de un grupo de estudiantes revolucionarios? Y pues si chuzaban el de mi casa que era un monstruo negro gigante que siempre estaba ocupado porque éramos diez hijos cada uno con su noviecita/o y su larga cola de amigos/as, más las visitas que nos llegaban a diario de la provincia y tenían que hacer llamadas de larga distancia (un algo más o menos imposible si recuerdo bien el 09) más  las dos empleadas que aprovechaban cuando estaban solas para pegarse al teléfono, Las muy muerganas, como sé que decían en ese entonces mi mamí, tías y/o hermanas; porque eso sí pa’qué, así era la vida, y por eso una -con su inocencia de niña que se las sabía todas por andar oyendo las conversaciones ajenas, sin chuzar a nadie- se decía, Pero qué querrán saber,  si lo único que van a oír es telebobelas, y en eso los venezolanos están a la vanguardia.   

Y de verdad que muy inocentes tendríamos que ser si a estas alturas no supiésemos que vía-vía, a través de las diferentes redes y demás, alguien, en un no sé dónde y por no se sabe qué, nos vigila. Quizás sea porque como literata y escritora mi imaginación vuela más rápido que la luz, que hace ya muchos años, desde cuando aprendía prehistoria y leía en los mataburros de mis hermanos cómo nuestros antepasados empezaron a inventar maneras de enviarse mensajes utilizando el humo, señales que luego se cambiaron por mensajeros de las distintas coronas que iban a caballo por los caminos de herradura, quienes igual eran interceptados por los enemigos y usados luego como trofeos de guerra y también como cebos; porque eso de las comunicaciones siempre ha sido clave. Famosa siempre ha sido la manera como en la Segunda Guerra Mundial los aliados trataban de interceptar las comunicaciones de los Nazis y viceversa; además de que hacerle fotos a los poderosos cuando están en sus alcobas privadas con sus amantes, también es histórico; hay por cierto una escena en la serie Da Vinci’s Demons, en la que Leonardo utilizando el juego de los espejos refleja en el cielo de Florencia la imagen de un juez fornicando con un cerdo, ups! Lo hace para chantajearlo y así obligarlo a declinar los cargos de sodomía y bestialismo que los enemigos de los Medici hicieron en su contra: la de Da Vinci. Así pues, cuando leí ‘1984’, entendí que la metáfora del Big Brother es más real que todos los servicios de inteligencia juntos; por lo mismo las revelaciones no me han parecido nada del otro mundo; quizá lo que realmente cambio es que antes los unos le echaban el pato a los otros y ahora les está quedando más difícil, por cuanto todo sale a la luz más rápido que la luz misma. Y ya es un hecho irrefutable que cada país tiene su propio servicio de inteligencia que además de espiar a sus propios ciudadanos también espía al resto, en un balada más siniestra de lo que uno se imagina, enmarcada dentro de un Two to tango y ♪♪♪Me chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y♪♪♪ engañamos♪♪♪two-three-four to tango

¿Pero entonces para qué tanto escándalo? Elemental, te dije, así nos meten miedo. Y es que las redes aparte de ser un medio perfecto para espiar, también han servido para desbordarlo todo. Tanto que ya hasta los más poderosos del Globo están saturados; pues ya no pueden ni decir ni mantener las mentiras, ni menos poner lejos del alcance de una webcam a las/los amantes secretos, o, amigos íntimos; y, cerca o lejos, siempre habrá por lo menos un bloguero que los desmienta; o un hacker que se les meta también en la habitación privada. Entonces para controlar la cosa lo mejor es sembrar miedo; digo que me están espiando para poder defenderme espiando a la vez e ir por ahí señalando con el dedo y así, controlar la información en las redes de Internet, pretendiendo que hay libertad. Pues lo de la democratización de la información suena muy bonito, pero es muy peligroso: aparte de que ya hasta los datos privados de tu cuenta bancaria están al servicio de las empresas de marketing y otras agencias, por el otro lado todo el mundo pensando y opinando altera el sistema y nos hace vulnerables... así que... ♪♪♪Me chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪no y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y engañamos♪♪♪two-three-four to tango.

Sí, ya ves, fue precisamente esa novela de Belén Gopegui que compramos en una pequeña librería de Ámsterdam, el día que tuviste que ir a la Embajada Americana a renovar tus documentos, la que nos ha hecho mantener tapado, ya no el ojo de la chapa, pero si el de la webcam. En Acceso no Autorizado, Belén cuenta cómo los hackers se las ingeniaban para meterse hasta en la cama con los políticos más prominentes de España. Y aunque es pura ficción y la novela al final se enreda en sus propias redes, la historia tenía su lado cierto, En esos días el sistema integrado de interceptación de telecomunicaciones se encontraba operativo[...]Desde diferentes salas distribuidas por todo el país, usuarios autorizados de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado accedían a la información almacenada en los dos centros de monitoreo[...]*  

Sí, aunque sean otros tiempos, y vivamos en el siglo XXI, la cosa es igual que en la época de las cavernas, y la historia ha dejado de ser historia para convertirse en la torta esa de la que habló Nietzsche, en la cual aquel que tenga el dominio de las comunicaciones y la información, no ya de los caminos de herradura pero si de las redes, tendrá una buena parte del pastel en su mano. Así que, aunque vivamos en tiempos extraordinarios, tampoco es que lo de las chuzadas sea algo novedoso; a mí se me antoja hasta más viejo que el último tango en París, Bailamos?! ♪♪♪Me chuzas♪♪♪te chuzo♪♪♪ y♪♪♪NOS♪♪♪ en-gan-chamos♪♪♪amamos y engañamos♪♪♪ two-three-four to tango, Mira a ver a quién le toca hoy bailarlo o, mejor, mira bien con quién te tocará bailarlo, porque eso de la Libertad. Igualdad y Fraternidad son nomás palabras que, dichas en francés, suenan de lo más sexy y bonito...www...bla-bla-bla.

Carmen Socorro Ariza-Olarte

*Belén Gopegui, Acceso no Autorizado, Literatura Mondadori, Barcelona 2011   

 

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