sábado, 22 de febrero de 2014

Educación 'Gratis"versus Educación Obligatoria


Educación ‘Gratis’ versus Educación Obligatoria

Escrito por Carmen Socorro Ariza-Olarte

He leído un tuit del presidente Santos donde dice literalmente, Hay todavía 240 mil niños en el Caribe que no están en el colegio. No hay excusa para que no vayan. El colegio es gratis. Y como de mejorar, no solo la cobertura de la educación en Colombia, sino también la calidad de la misma, es de lo que se trata, lo que me gustaría escuchar decir al presidente no es lo de que no hay excusa porque la educación es gratis, sino que no hay excusas porque simplemente ir a la escuela es una obligación y punto.

¿Y por qué NO lo dice? pues porque no puede; no está incapacitado pero sí imposibilitado. Y es que en aquellos países en los que los chicos se las ganan todas, como en Finlandia u Holanda -por lo que me toca-, la educación básica no solo es gratuita -diferente a gratis-, sino obligatoria. Ningún padre de familia puede negarse a enviar a sus hijos a la escuela, ni ningún chico puede dejar de asistir a la misma así como así porque hay controles y medidas que se aplican y, casi siempre, le cuestan mucho dinero en multas a los que no las cumplen; además de que pierden los benefecios que les corresponden*.

Entonces para empezar; conociendo bien la geografía, la economía, la infraestructura, la desorganización burocrática y demás de nuestro país; una sabe que todavía estamos muy lejos de alcanzar la media exigida de cobertura, calidad y demás; precisamente por todos los factores antes mencionados, más otros muchos.  De esta manera es muy difícil que la educación aparte de gratuita sea obligatoria y buena. Un gobierno como el nuestro no puede obligar a nada cuando no cumple con sus deberes y por ende no tiene los medios para procurar, primero los controles (pago de impuestos, por ejemplo), y luego las instalaciones, los profesores, las vías... Entonces, para dorar la pildora, es más fácil decir que la educación es ‘gratis’, o, darle mercaditos a las familias para que obliguen a sus hijos a ir a la escuelita de doña Rita, así sin más, por el mercadito gratis, y seguir estancados en los tiempos en que el general Rojas Pinilla mecía en su carrusel al ex-alcalde Moreno.

Y si pongo entre comillas lo de gratis es por muchas razones; la primera porque gratis no hay nada, y eso lo saben muy bien los países que nos dan limosna o nos subsidían las reformas educativas; segundo, porque con el cuentico de que las cosas son gratis es como nos han mantenido y mantienen siempre con la cabeza agachada y creyéndonos inferiores; y tercero, porque ningún Gobierno en Colombia, ni antes ni ahora, ha estado ni está en condiciones de realmente proveer un buen sistema educativo gratuito; o sea: uno que funcione bien con el dinero proveniente de las regalías que produce la explotación de nuestros recursos naturales más el pago de impuestos de las grandes industrias nacionales y multinacionales y el de los ciudadanos común y corriente –porque en estos países del Norte de Europa, donde los salarios y los impuestos van de la mano, desde la bien-pagada empleada del servicio doméstico, -pasando por los curas, los pastores y los santos- hasta el primer ministro, pagan impuestos; que son usados en proveer bienestar a todos los ciudadanos y no en alimentar la corrupción de la fuerzas armadas, estén estas dentro o fuera de la legalidad del Estado. Todo eso sumado y administrado con transparencia hace no solo factible sino posible que una buena educación -para solo hablar de educación-, llegue y cobije a toda la población sin que nadie sienta que le están dando limosna. Por el contrario, lo que se ve, si se compará con 20 o 30 años atrás es que nuestra educación y el sistema educativo, con todas las reformas que le han implantado e implementado, en vez de mejorar ha ido empeorando; precisamente cobijado todo bajo el lema de ‘educación gratis’. Y como todo es gratis pues, no vale, y por eso desde las instalaciones del Álma Mater de los colombianos de a pie: la Universidad Nacional, hasta la escuelita de doña Rita, están en estado comatoso, pero eso sí, dizque, productivo: son obligados a pagar impuestos. Algo muy al contrario de lo que sucede en los países que se las ganan todas, donde los sistemas son capaces de autocríticarse y, por lo mismo, están en constante cambio y renovación, que es muy diferente a destruir lo ya existente para nunca volver a construirlo; cosa que suele suceder en nuestro país y ha hecho que NO tengamos NI tren NI tranvía NI metro NI puertos NI...caray... nada de NADA, excepto iglesias; pues como el sistema tenía fallas en vez de corregirlas fue más fácil acabar con el sistema, ups! Fenómeno que poquito a poco le ha venido sucediendo al sistema educativo, del que ni la guerrilla quiere hablar en la mesa de negociaciones, tal vez porque ellos saben que es más productivo hablar de cultivos ílicitos, además de que conocen bien lo peligroso que pueden llegar a ser los estudiantes bien educados, ya no bien alienados; recordemos el mayo del 68, o, por qué no, veamos las canas que le están sacando a Maduro los estudiantes.

*El asterisco es para recordar también que a pesar de todo lo que se diga y se crea, aquí el sistema educativo tampoco es perfecto, todo lo contrario, la educación, como en casi todo lado es elitista y selectiva, no solo en el sentido económico sino en el de las calificaciones; o sea: el coeficiente intelectual del individuo cuenta a la hora de proveerle más y mejor educación; o, hablando ya de destrezas, invertir en él/ella recursos para que se convierta en un futbolista estrella o en una patinadora capaz de ganar medallas olímpicas. Y precisamente por eso es también imperfecto (fascho, ups!), hay muchos chicos que se pierden en la selección y terminan desertando. Además de que aquí las instituciones estilo SENA no son tan buenas, como de verdad, y lo digo de corazón, parece que lo es el SENA; el cual espero que siga en su proceso de evolución y se convierta en ejemplo a seguir, en vez de empezar a echar de para atrás cuando cambie el gobierno de turno, como es usual con las instituciones que se rigen por las políticas de gobierno (proselitistas) y no por las políticas del Estado.

Carmen Socorro Ariza-Olarte

     

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